El estrés laboral, síntomas y guía rápida de atención

“Desarrolla tu cuerpo mediante el ejercicio, y tu mente lo seguirá”

Marco Aurelio

En nuestro post anterior hablamos del estrés y sus causas. A nivel básicamente de mega-tendencias para las que debemos tener preparadas respuestas personales y organizacionales que no afecten nuestro trabajo, ni menos aún nuestra calidad de vida.

Hablemos ahora de las consecuencias del estrés. A nivel personal podemos distinguir dos niveles, el estrés somático, y el estrés mental. Hablemos del estrés somático: muchos amigos o compañeros de trabajo se ven sometidos durante años (léase bien, años) al desgaste permanente y doloroso de su sistema vascular (las subidas y bajadas de la presión son fatales), de su sistema digestivo (gastritis y ulceras a la orden del día) y muy importante, de su inmensamente valioso corazón (en sentido literal y figurado).

Creo no equivocarme si afirmo que alguna vez en nuestra vida hemos experimentado el otro tipo de estrés. El estrés mental. Lo más común es llegar a un estado de permanente preocupación, en donde la mente repasa una y otra vez los eventos problemáticos. Y peor aún, comienza a visualizarlos con consecuencias catastróficas. Ello nos hace dormir, pero no descansar. Nos hace despertarnos a mitad de la noche. Y puede llegar a anular nuestra capacidad de disfrute. Esto último se llama anhedonia. Y es potencialmente destructivo, porque significa que ya estamos en la fase de burnout y necesitamos ayuda especializada.

Ahora bien, a nivel organizacional, todos los problemas derivados del estrés significan sobrecostos por enfermedad (seguro médico), licencias médicas, tardanzas, ausentismo, y finalmente, una tasa de rotación de personal muy alta. Nunca llegamos a consolidar un equipo de trabajo. Y eso es muy, muy grave.

Como también mencionamos en nuestro post de la semana pasada, de los limones más grandes pueden hacerse maravillosas limonadas.  Veamos al estrés entonces como un limón más. Hace algún tiempo tenía yo un asociado con un potencial muy alto. Pero en sus revisiones de desempeño llego a arrojar borderline.  Y pasa que la vida en nuestras ciudades potencia el efecto negativo que pueden tener la conectividad y la competencia si se ven como un problema y una amenaza. Y en el caso de Jorge en particular, el largo trayecto de la casa al trabajo, sumado a las altas exigencias personales auto-impuestas (¿a quién no le pasa?),  y a las demandas por parte de su pareja, de un tiempo y tranquilidad que no tenía para dar, lo pusieron en una delicada situación laboral. Que sumaba al cuadro negativo que ya de por si estaba configurado.

Rápidamente hicimos un checklist de sus hábitos. Si, los gerentes de ventas cuidamos hasta los hábitos de nuestros asociados.  Y esta revisión arrojo hábitos destructivos. Así como suena: hábitos destructivos. Significa,  cero estructuración de su tiempo (en la oficina y fuera de ella), un estilo confrontacional de enfocar las relaciones con sus clientes y sus pares.  Además de un estado de presión percibido altísimo.  Ello lo llevaba, en sus propias palabras: “a empezar el día cansado, avanzar a través de un sinfín de problemas, almorzar si se acordaba de hacerlo, y tener siempre pendientes, por lo que llegaba tarde a casa, y no tenía contacto con su esposa y sus hijos”.  Estaba pensando en renunciar.

Yo no soy psicólogo, pero parte de ser ejecutivo es ser coach, y por ello tenía claro que podía ayudar y como,

  1. Cambiamos sus hábitos de mutuo acuerdo, incluyendo ejercicio físico regular y periodos de descanso activo y de descanso pasivo. Estos últimos además incluyendo a su familia.
  2. Creamos lo que yo llamo un “guion ganador”, basado en sus valores, metas, y contribuciones como persona y profesional. Lo quemamos en un CD, alternando con música relajante y en el trayecto de la casa al trabajo y viceversa, lo ponía mientras manejaba.
  3. Hicimos una lista de “rituales energizantes”, tanto en el trabajo como fuera de él. Ejemplo: comenzar el día en la oficina con un par de ejercicios de concentración en lugar de dos tazas de café. Otro ejemplo: tomarse al menos una noche libre a la semana con su esposa, para salir al cine, o ir simplemente ir a caminar de la mano.

No necesito contarles que Jorge es exitoso y feliz ahora, tiene una familia maravillosa y disfruta cada minuto de su trabajo.  Personalmente, es un gusto encontrarlo y saber de él.  Porque debo ser sincero, no solo la vida me enseño lo poco que pude ayudar. Tuve y tengo grandes Maestros. A ellos honor, respeto, y un gran abrazo.

Juan Carlos Seminario

@Jc_seminario

 

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2 opiniones en “El estrés laboral, síntomas y guía rápida de atención”

  1. El trabajo siempre va a ocasionar estres aunque estemos comodos con el sitio y los compañeros.

    1. El trabajo siempre va a ocasionar estrés cierto. Pero puede ocasionar eustres (o también llamado “estado de flujo”) en el cual la persona desarrolla al máximo su potencial y destrezas, sin perjuicios para su salud mental o física. El estrés al que nos referimos es el que puede llevar al síndrome de “burnout”, perjudicial para todos.
      Gracias por la anotación,
      Juan Carlos

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